Supongo que no es sólo en nuestra profesión que ocurren situaciones similares.
Ocurre a diario.
Tenemos que llamar a los timbres para entrar a dejar las cartas.
Parece una cosa tonta, aunque no lo es en absoluto.

Resta mucho tiempo de la jornada el hecho de tener que estar llamando timbre por timbre.
Llevamos un manojo de llaves, eso si, que ya quisiera San Pedro para él. Sin contar la cantidad de códigos que se llevan anotados.
No es suficiente.
Son muchos los portales, los edificios, que no facilitan (o se niegan a hacerlo) la tarea del reparto.
Los presidentes de la Comunidad o los Administradores deberían poner de su parte.
Estimado mío, no siempre llevamos cartas certificadas (vaya hombre, entonces si abren). No siempre llevamos cartas para tí, ni para todos y cada uno de los moradores.
Otra de por que abren; si llevas para ellos mismos.
Deben pensar, a los vecinos que les den…
Eso no es excusa para abrir el portal.
Hoy no hay para tí, quizá mañana si y tú no estarás. Abrirá otro vecino y a tí te llegará la carta.
Tengo un reporte que refleja el problema.
Y aporta soluciones, por ejemplo, en la página 3 se habla del derecho a recibir la correspondencia en el domicilio. El la página 6 se detallan los diferentes tipos, o grupos, de problemas que existen a la hora del reparto.
En la página 8 se encuentran las dificultades añadidas para el reparto del correo postal.
Ah, de manera básica todo se reduce a tener un poco de algo que parece haber desaparecido de la faz de la Tierra. Empatía hacia el prójimo.
Para suscribirte a mi lista debes rellenar el siguiente formulario….