Todos queremos algo, alguna cosa.
Te quiero como novia, como amiga con derecho a roce, como novio, como pagafantas, como brazo amigo.
Te cuento eso a cuento (haalaaa) de un anuncio de televisión de éstas navidades que recién han cerrado.
Es curioso como puede haber anuncios que perduran tanto. Recuerda la muñecas de Famosa…
Las navidades, además del calvo de la lotería, ha traido varios que aún los tenemos grabados en el cerebro. Turron el lobo. Vuelve a casa, vuelve…

Estas navidades ha sido una compañía de telefonía la que más me ha dejado huella (si hace un tiempo dejaste la adolescencia atrás recordarás sin duda el Hola, soy Edu, Feliz Navidad) con su besos.
He mandado muchos besos por teléfono. ¿Quién no? y muchos te quiero.
Un teléfono proporciona inmediatez, todos lo sabemos, que duda cabe.
Por eso los hay que prefieren usar un audio, no hay que esperar una respuesta directa que acaso no agrade.
Una carta, por su parte, calidez y, al cabo del tiempo, recuerdos.
El tacto.
Quizá un aroma.
Una hoja ahí encerrada…
El mismo sobre acaso arrugado,o manchado,de tanto abrir y cerrar.