Al momento de escribir esto es fin de semana.
Domingo para más pistas.
Día de relax para algunos.
Dia de asueto para otros.
Día de descanso para el Señor.
Día de no tocar los cojones a la gente con cursos y otras memeces.

Día de rememorar acciones que a lo largo de los días y semanas nos aparecen como normales y al pensar un poco más profundo piensas – ¡Vaya tontería!
Fíjate,
Te cruzas con alguien, al ir andando, que circula en coche, o moto, y te saluda tocando el claxon.
¿Qué necesidad hay?
Rizamos rizo…
Vas andando y encuentras un conocido que va sentao en una moto, o en un coche, y os saludáis con la mano y, a continuación, baja la mano y toca el claxon.
¿Qué necesidad hay?
Con las conocidas también ocurre, lo puedo confirmar.
El summum…
Vas andando y te cruzas con esa amiga tuya de piernas largas y culo prieto que te cae tan bien por una calle estrechita del casco antiguo. Que también puede ser amigo. O amige.
Que os saludáis con la mano y, acto seguido… ¡toque de claxon!
¿Qué necesidad había de hacer retronar las callejuelas?
Alguno y alguna habrá con migraña a la que se le jode la mañana de mala manera con el pito del cojo…
Alguna y alguno puede haber que se le suban las pulsaciones. Incluso para bajar en seco.
Saluda con la mano.
¿Claxon?
¿Qué necesidad hay?
Has saludado y te lo han correspondido.
Ya está. Suficiente. No bajes la mano.
Has saludado y no te corresponden.
No te lo mereces. O no te han visto.
O no te quieren ver. Suficiente