Con el sudor de tu frente te ganarás el pan que has de comer, nos vendieron
Hace unos días a raíz del correo que mandé de uebos algunos de ustedes me dieron a entender que doy la impresión, la imagen, de que no me gusta trabajar.
Nada más cierto.
Más te digo, estoy seguro de que son, sois muy pocos las personas a las que les gusta trabajar.
Trabajamos por qué no más “uebos”.
No hay más vuelta.

Quieres disfrutar de pequeños placeres como llegar a finde mes con cierta holgura.
Trabaja.
O roba, que también es un trabajo. Y además peligroso, puedes quedarte “a la sombra”.
Más que no gustarme trabajar, lo que realmente no me acaba de agradar es la obligación.
El estar obligado a ir a unas horas y unos días concretos.
El ir a trabajar no es del todo malo, lo malo es tener que ir.
Algo hay que hacer, que duda cabe. No vas a estar todo el santo día estirado en la cama, en el sofá o sentado en la barra del bar. Algo tendrás que hacer.
Y si además te pagan por ello, pues muy bien. Todo eso que te llevas.
Mejor no te lo tomes como una obligación.
Gana mucho dinero para que puedas gastarlo.
Primero gánalo.
Gánalo como si estuvieses gozando con tu hobbie.
Luego quémalo si es tu gusto.
Ya que tenemos la pena de tener que trabajar, vamos a intentar trabajar sin pena.