Quizá sea una exageración, pero la tolerancia (o la intolerancia) nos ha llevado hasta aquí
Me gusta tomarme mi tiempo para leer el periódico.
Lo que te cuento igual te interesa.
Leyéndo, encuentro un artículo en el que se habla de la nueva normativa que se impuso en Reino Unido hace cerca de un año por el ministerio que se suprimía la educación sexual a los menores de 9 años.
A partir de entonces se limitan a decirles que sólo hay dos sexos. Algo que se les venía diciendo -y cosa que ellos comprobaban en su día a día- desde que el Hombre es Hombre.
Parece que hayan descubierto la sopa de ajo en las islas británicas.

Atiende, hasta setenta y dos categorías diferentes de identidad sexual y de género han encontrado.
Nos es de extrañar que los pequeños “guiris” se hagan un taco en su cabecita. Un taco y un nudo.
¿Quién es el que se puede aclarar con tanta diversidad?
A todo eso, ¿se acuerda alguien de que la base de todo está en dos elementos?
Pene y vagina.
Picha y chocho.
Polla y chochete
Puedes llamarle como desees, pero solo son dos.
Pobres críos ingleses.
Existen casi tantas variables como variedades de manzana Golden.
Ni siquiera en el publicorreo hay tantas categorías. (Hay 50, lo he comprobado).
Hasta hace unos años al dirigirte a alguien por escrito, con un Don o Doña tenías la papeleta solucionada. De un tiempo a esta parte se acaba antes dirigiéndote a la persona por su nombre de pila, si más complicaciones. Eso si no te abronca por usar sus datos (nombre) sin permiso claro.