Y dejar de estar en la carrera de la rata
Mi amigo Julio, depende de por donde has llegado a ésta lista habrás oído hablar de él, y yo íbamos andando por la calle
Camino al bar -¡como no!- a tomar el primer café del día
Charlando acerca de lo difícil que es llegar a fin de mes. Hace unos años de la conversación, pero como todo sigue igual pues no pierde actualidad el consejo

Seguimos…
Cuando vas muy justo de dinero, me decía, lo importante es no tener que pedir. Si tienes que pedir prestado, o un adelanto del sueldo, ya estás en la rueda y, de ahí es muy complicado salir
Entrar se entra rápido y sin cabeza. Para salir hay que tener mucha cabeza
Una forma es tener un remanente, aunque pequeño, para cubrir posibles emergencias. Un centenar de euros encondidos en el interior de un libro por ejemplo pueden ser muy útiles cuando el recibo de la luz sube más de lo que esperabas, o el cajero no funciona y tienes que comprar una bombona de butano. Ya no te digo si te has quedado sin leche para los niños
Lo de meterlos (los billetes) en un libro es solo a modo de ejemplo, por supuesto que puedes usar el rincón que a ti más te parezca idóneo. Con tal recuerdes dode lo pones y no lo toques más que para verdaderas emergencias
Estos son alguno usos que se le pueden dar a los libros, ya que no solo la lectura alimenta al hombre, ahora ya te puedo hablar de «lo otro»
Lo otro es de lo que te quería hablar cuando me he acordado de Julio, -Ves, ¡que cosas!-, tengo un curso por e-mail con el que vas a descubrir algo que quizá desconoces. Quizá
.
.