En ocasiones nuestros actos llaman la atención
El pasado sábado, ayer para ser más exactos y concretos, fui a pasear con Rosa.
Rosa es una señora con la que trabajé hace unos años. También es una de las chicas con las que ceno los viernes habitualmente.
Íbamos caminando, aquello sin prisas, ¿sabes lo que te digo?
Charlando y mirando el paisaje. Viendo las fincas, mira que campo más abandonado, mira que estos árboles se están cayendo. Esta plantación de avellanos la he visto yo en pleno apogeo y ahora, ya ves, medio secos por falta de agua y cuidados.

En esas íbamos camino arriba.
De vez en cuando me detenía y tomaba unas notas.
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A Rosa le llamó la atención este hecho y me preguntó por él. Ella no es de chafardear ni de meterse en la vida de los demás, aunque si le sorprendió un poco que me detuviese a anotar alguna cosa.
Le respondí que tomaba notas para no olvidar algo que en ese momento me pasaba por la cabeza. Tuviese relación o no con lo que estábamos diciendo o viendo en ese momento, o si estuviese relacionado con ambas cosas.
Le conté que escribo cada día un email, como este que estás leyendo ahora mismo, y que lo apuntaba cada vez que me venía a la cabeza algo interesante.
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Ella no es de mucha computadora. Lo básico, tiene dirección de correo porque la tiene que tener para algún que otro trámite. Tiene guasap porque es más barato que llamar por teléfono, bueno ahora ya no tanto con las tarifas planas, pero hace unos años….
En fin, que ella es más de trabajar con las manos y lo de las pantallas para lo imprescindible.
Lo entendió perfectamente, no es tan tonta claro, lo que no acababa de ver claro es lo que escribía en los correos diarios que escribo.
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Como puedes comprobar, escribo de todo. Alguno de ellos te interesa más, alguno te interesa menos. Como debe ser.
Toda conversación tiene esto, momentos de más tensión o emoción y otros con menos atención. Como una ola.
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Yo te lo agradeceré un montonazo.
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En ocasiones nuestros actos llaman la atención, no por la importancia que pueda parecer tener ni por el lugar en qué son realizados sino por el mero hecho de cometerlos.
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Ah, mañana te hablo, hoy no me da espacio ya, mañana te escribo acerca de un detalle que me vino a la cabeza caminando por un arcén.