enviar cartas en tarragona

Ahí no vuelvo ni loco

De repente te levantas un día y notas como que el apego a tu trabajo, a la tarea que haces, desaparece.

Por descontado no es un tris, no es un instante.

Va apareciendo, mejor dicho, despareciendo poco a poco.

Te plantas delante del jefe de personal, o de tu encargado, o de tu gerente o de la tía que te manda la tarea cada día, y le pides la baja. Que abandonas la empresa. Que no quieres seguir ahí.

Los motivos no son importantes para lo que te voy a contar.

Si quieres sigues leyendo.

Planteamos desde el otro lado…

Te llama a su despacho la gerente a la que parecía que le caías bien hasta hace media hora. O bien solicita tu presencia el responsable de recursos humanos de tu empresa para darte el finiquito. La liquidación.

¿Motivos? Los que sean, no son relevantes ahora mismo. No afectan a la propuesta que te viene.

Pasa el tiempo. Has estado en otras empresas y, por los avatares y sucederes de la vida, necesitas trabajo…

No que estés pasando hambre, no quiero apurarte hasta el extremo.

Estás falto de una nómina, no que no puedas pagar el alquiler (o la hipoteca).

De momento…

¿Qué haces?

¿Vuelves a esa empresa de la que te has ido, o te has finiquitado?

 No son relevantes los motivos de la marcha. Tampoco si es voluntaria o forzada.

¿Qué haces?

¿Vuelves?

Si el que tomó la decisión fuiste tú, hubo un motivo. El que sea. No importa tanto quizá.

Si no fuiste tú, sino que te vino forzado, por lo que sea. Quizá hubo un bajón en la producción. O en la demanda. O la cagaste.

Lo que sea. Hubo un motivo.

Sea lo que fuere que motivo tu salida significa, en caso de despido, que no eres tan imprescindible. Y puedes volver a serlo otra vez. ¿quién te asegura que no va a ser sí?

Si, por el contrario, fue cosa personal el salir de allí, ¿para qué volver? ¿Tanto han cambiado las cosas dentro?

La decisión es tuya. Tan tuya como el plato que hay que llenar.

La mía la tomé hace mucho.


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No tengo ningún don especial.
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Yo simplemente cuento historias.
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(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

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