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Cuando corrías por los bancales

Antes de comentarte algo que hice ayer, y que desde tiempo atrás no hacía, quería decirte lo siguiente:

En esta lista sois muchos, bastantes, que no vivis de mi zona (vivo en Tarragona, España). Sé, por que lo veo en las estadísticas que hay personas (quizá tú seas una de ellas) que me sigue y me lee desde México, desde Argentina, desde Colombia, desde Chile. Incluso desde Venezuela y Cuba. No es que quiera presumir, al contrario, para mi es un orgullo.

Los que no sois paisanos, quizá, en alguna ocasión, encontrais expresiones que no acabais de comprender (por falta de saber explicarse el nene) y puede que con ello se pierda el significado o el contexto de lo que intento transmitir. Si ese es el caso, no dudes en responder con un comentario y lo desgranamos de otra forma más entendible, o por lo menos haremos el intento.

Dicho esto, seguimos…

Ayer por la mañana fui a buscar leña. En casa tengo chimenea, y tener chimenea conlleva tener leña.

Seca.

Cogí la motosierra y me acerqué a un campito que tengo. Ye he comentado alguna vez que soy medio cateto (de pueblo) y mis antecesores familiares eran agricultores.

Un par de horas de quemar gasolina y descamisado. A las ocho de la mañana teníamos unos -2º en la calle. Estamos de lleno en invierno acá.

Ya dicen que con la leña te calientas tres veces; al cortarla, al manejarla y al quemarla.

En mi caso, además, hay que añadir una cuarta ya que debo de subirla hasta la primera planta que es donde se encuentra la chimenea.

Estaba en eso cuando me quedé mirando al horizonte recordando tiempos pasados.

No mejores. No peores.

Pasados.

En esos mismos bancales crecí. En esos bancales aprendí de la mano de mi padre a trabajar con las manos, y a usar la cabeza. A pensar lo que tenías que hacer y el cómo hacerlo.

Días de trabajo y de buenos ratos. En ésta época nos acercabamos a las lindes a recoger espárragos, espárragos salvajes.

Que ricos estaban. En tortilla también. Recuerdo a mi madre, cortando en pedacitos para conservarlos congelados para poder añadir a alguno de sus guisos a lo largo del año. Guisos de los de mojar pan, de cuchara.

Tiempos pasados que nunca volverán y que siempre perdurarán.

Mientras vivamos.

Ya ves, hoy me lo he tomado de relax y reflexión. Bueno, la reflexión fue ayer, hoy es que te la comento.

Postadata: hice llegar una clave el otro día. Una clave que sólo se envía a los integrantes de esta lista.

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