…es que alguien brinda
La base de mi negocio, la sede central por llamarle de alguna manera, el lugar físico donde radica, está muy muy cerca de la mayor plaza. En el mismo centro del pueblo
Ahora que ya comienza a hacer bueno bastantes días y se comienza a alargar la tarde no es extraño que ciertas gentes dedican tiempo a realizar tardeo
Por ejemplo
Cada cual es libre de dedicar su tiempo a lo que le apetezca, no cabe duda de ese derecho.
Todos lo tenemos

No me parece bien ni mal, solo dejo caer una opción. Sana, por cierto
También participo, en ocasiones, en esos tardeos.
¿A quién no le puede apetecer estar torrándose al sol de media tarde en buena, o nula, compañía?
Pues eso
Solo tengo un defectillo que sacar, del que quizá hable otro día. Los niños.
Llega el tiempo que, cuando bajo persianas, se oye un rumor cerca. Un murmullo alto de voces y risas. Algún chillido de los niños jugando. Pocos coches circulando; es el centro
A medida que te acercas a la plaza, el volumen de las voces aumenta y, cuando ya te asomas por la esquina, se entiende todo mejor
En las terrazas y plazas encontrarás los bancos y asientos ocupados con las gentes de las que te hablo arriba con sus cervecitas, sus vermutillos y sus olivillas en lugar de estar recogiendo espárragos
Chiquillos corriendo. Raro que no estén pegados a alguna pantalla, tampoco se ven muchas bicicletas o pelotas. ¿A qué juegan entonces los que nos tienen que solucionar la jubilación?
No se asoman al campo porque no ven que los padres tengan la costumbre.
Hacen lo que ven hacer
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