Me cuenta un amigo que un amiguete suyo…
Yep!!. Attension.
Amigo de un amigo. Pasa de las siete décadas el hombre.
No mi amigo, su amigo.
Sucede, resulta, acontece que lleva prissa y se mete en un restaurante de esos que sirven comida rápida. No vamos a decir el nombre de la cadena de restaurantes aquí, tú sabes de quien te estoy hablando.
Esa cadena, y otras muchas, pusieron en práctica un sistema de servir muy americano. Sin necesidad de salir ni descender del vehículo encargas, abonas y recoges tu comida o cena. Así, por ese orden.
Bien. El amigo de mi amigo.

Volvemos con él (he creido necesaria la explicación para ponerte en situación de lo que a continuación te cuento)
Dispone de poco tiempo ese día. Por el motivo que sea. Dá lo mismo. Se mete el sujeto en la cola. Cuando llega su turno, y en vista de que le costaba realizar el pedido (por la avanzada edad quizá) en el cophce de atrás comienzan a hacer sonar la bocina.
Vamos, que empiezan a tocarle los cojones con el claxón. La verdad es que se puso un poco nervioso incluso.
El amigo del amigo ve por el retrovisor que se trata de una chica. Quizá a dejado a sus hijos solos en casa y lleva mucha prisa. Ahora mismo eso no es relevante.
Lo del claxón si.
Por fin logra pasar a la siguiente ventana el amigo del amigo. Es la ventanilla de abono del encargo antes de pasar a recoger la cena.
Entre la segunda y tercera ventana comprueba que le han cargado la cena del coche de atrás. Del coche de la prisosa de la bocina.
Lleva en mente advertir a la persona que le atiende que ha habido un error cuando puede ver que, en la misma comanda le han puesto la cena de la tocabocinas en el interior de la bolsa. Creería que iban juntos al tocarse tanto el pito.
El hombre mira por retrovisor y piensa –«Mira por donde vas a tener que comerte la cola de nuevo y hacer una nueva comanda y yo cenaré hasta hartarme».
Te atiendo en tú coche, en tu sofá y donde sea menester. También yo desde mi voiture si es necesario. En la segunda ventana te entrego una colección de comics.
Ah, si eres habitual del servicio auto como la chica, no toques los huevos con tu bocina ni sacando el morro por la ventanilla para proferir hermosas palabras.
Respira hondo y un poco de paciencia, los jovenes de hoy sois los viejos de mañana.
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