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Solo se trata un amago, dicen
Se hace de noche. Mediados de febrero y me quedan bastantes cartas certificadas para entregar y están muy separadas entre ellas
No me hace nada de gracia andar entregando notificaciones por las urbanizaciones en invierno. Y mucho menos de noche
Y ahí estoy, dando vueltas con el coche. No hay calle con más de dos entregas
La ultima me va a tocar lo más lejos de casa que te puedas imaginar. Ni te lo vas a creer. Media hora larga para el regreso

Estoy comenzando a cogerle medio asquito a este febrero y a todos los que aparcan mal
Van pasando las horas y van quedando menos sobres en la saca
Ya casi acabamos
También es verdad que se está acabando la urbanización, casi no quedan calles
Es noche cerrada. Muy viento y mucho frío. No se ve un alma por las calles
Llego a la ultima calle donde tengo que deja un par de certificadas. Ambas dos son para el mismo domicilio
Es una calle corta. Solo hay una farola que dé luz, y está en una esquina. Yo voy a la casa del centro. Sin luz y con una valla alta
Más oscuro todavía
Toco el timbre. Es un portero electrónico sin pantalla. Mal asunto, no me ven
Oigo ruido de puertas que se abren y una voz seca
-¿Quién és?
-Cartero, buenas noches busco a fulano, le digo un nombre e destinatario de uno de los sobres
-Un momento
Se oyen pasos y cuchicheos. Gente moviéndose de un lado a otro. Están detrás mismo de la puerta
Oigo de nuevo la voz. Está más o menos a la misma distancia de antes ¿¡Habría jurado que alguien está junto a la puerta!?
-Espera un momento que abro
-Sin prisas, le digo
Se abre la puerta y aparece una mujer, una señora que ronda la cincuentena. Por el rabillo del ojo y a través de la rendija del masco de la puerta, adivino a alguien (el que ha venido antes sin duda) apostado detrás de la puerta con algo metálico en las manos. Intuyo una escopeta
En lo alto de la escalera, al lanzar la vista dentro del recinto, encuentro otra persona con algo brillante y largo en las manos
Le agradezco el que me haya abierto la puerta, recuerda que estamos a oscuras en una calle por la que no pasa ni Dios y la mitad de las viviendas están vacías en esa época del año
Resumiendo, que me alargo mucho, que salió todo bien. Hicimos un poco de amistad. Allí he vuelto en más ocasiones. Siempre en febrero. Siempre de noche. Siempre a oscuras y con frío
Ya no me salen al encuentro con escopetas
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Todo lo relatado ahí arriba, no lo encontrarás en el Curso para Carteros y Repartidores. Lo que si vas a recibir con él es una base sólida para comenzar a trabajar y recorrer calles, espero que no sean oscuras y tampoco en horas para nada habituales
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