O lo que viene a ser lo mismo, un buenos días.
Buenos días cuando te cruzas con alguien. Acompañado de una sonrisa.
No sabría decir si alarga la vida, debería hacerlo.
Entras en un comercio, un buenos días no cuesta nada.
Es gratis.

Vas a tomar un café al bar de la esquina, ¿qué te cuesta un buenos días?
Andispues se te gira alguno -siempre lo hay- que te espeta un “cada cual lo tiene como quiere”.
Yastamos…
Cada cual lo tiene como quiere, por supuesto que si.
El dar los buenos días al entrar a algún comercio es un deseo, nunca una afirmación.
A no ser que sea acerca de uno mismo, entonces no es deseo sino ganas de compartir lo bien que le va.
Los hay que tienen la costumbre de dar siempre los buenos días.
Soy uno de ellos. Muchos pueden (podéis) dar fe de ello.
Con independencia de la hora que sea. Continúa siendo un desea hacia los demás.
También entonces aparece aquel que no le tienes que decir como tiene que tener sus días y si no es por la mañana te responde con un “serán tardes”, por ejemplo. O “serán noches” si es de noche ya.
Pues mira amiguete, los días tienen 24 horas. Toda una vuelta de reloj. Y mi deseo abarca y cubre todo ese intervalo sin tener que preocuparme de si tú has comido a no.