Shots, reels, historias, feeds, tuits (¿ahora x’s?), threads, mails,
…
¿Los reconoces?
Estoy casi seguro que te llega, al menos uno de ellos, cada dia.
Se trata de pequeñas balas que le llaman los americanos, que de eso saben mucho. De balas digo.

Ellos prefieren llamarles «pills» que son píldoras en castenallo. Aquí, por aquello de la traducción y por su efecto, se ha preferido apodarles «balas».
Por su pequeño, o no tan pequeño, impacto.
Cada día, según un análisis realizado por Neuromedia, recibimos unos ¡¡6.000!! impactos publicitarios. De ellos uno intenta ser éste correo.
Luego vienen los «ofendiditos» y dicen que lo que hago es acosar para vender. ¡Pues claro!.. Y la Coca-cola también… Y el Cola-cao… Y la Liga de fútbol.
Todos buscamos lo mismo.
Tu atención.
Unos lo hacemos de una manera simple como puede ser escribir un email diario y otros te rodean de forma sibilina, y contínua a la vez, con mini-películas de 20 segundos.
¿Para qué?
Para tener tu atención.
Captar la atención, la tuya y la de las personas con las que te cruzases, era el motivo de que ciertas empresas regalasen llaveros y encendedores -mecheros-, y bolis.
Aún lo hacen.
Y candelarios…
Y bolsas….
Impactos. Pequeños impactos.
Todavía lo hacemos.
Los más «ofendiditos», esos que ya se ha nombrado antes, son los mismos que se compran un maillot para hacer deporte en el que se vea bien la marca aún pagando más por ese mismo nombre. O sea, que les hace publicidad, a la marca, ¡pagando!
Un ejemplo claro, las camisetas del Barça. O las del Real Madrid, no vengas a serme tiquismiquis ara…
Lo dicho, te «vendo» mis servicios de gestión de correspondencia…
Si no te gustan mis escritos, pásaselo a tus enemigos para que sufran y se fastidien