–Ese paquete es para la hija de Chicote.
Mi hijo, que me echa una mano en la oficina, me mira con cara de incrédulo.
–¿Chicote vive aquí?, me pregunta.
–Coño, que si. Chicote vive aquí. Y sus hijas también. Una de ellas vendrá a recoger este paquete. Ara no recuerdo si es la mayor o la pequeña. Tiene dos.
–¿Que Chicote tiene hijas?… Flipo
La cara que llevaba mi hijo no se paga ni con Mastercard.
No se creía que Chicote tuviese una hija viviendo en nuestro pueblo. No concebía que un famoso que sale por la tele se le hubiese pasao por alto en sus idas y venidas..

Ahí es cuando caí yo en la cuenta…
Miserías de mí.
Donde tendría la cabeza ese día yo.
Bueno, en realidad, la tenía en su sitio. Sobre los hombros.
Lo que ocurre es que yo hablaba de un Chicote, y mi hijo de otro. Del de la tele hablaba él, no yo.
El Chicote «nuestro» no es Alberto, que no me importaría tenerle también, eh
En sendITi recogemos paquetes. Enviamos paquetes. Somos punto de recogida de paquetes.
¿Y las cartas? Coño, también. Una cosa no quita la otra. Lo de los paquetes empezó a la par que el correo postal para nosotros.
Ah, ¿Qué cómo lo hacemos?, arriba, en el enlace te lo explico
Ah2, y cuando vengas por mi pueblo, que sepas que a Chicote le conocemos todos. Todos. A Alberto también.
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