El caso, un ruido muy escandaloso antes de las siete de la mañana del que te hablaba ayer.
Llegar unos minutos tarde al tajo. Una pieza importante de la furgoneta rota. Parecía.
Un par de visitas a al mecánico (si, dos veces tuve que ir) porque a primera hora de la mañana no podía levantarlo y tenía que trabajar debajo.

Vuelta por la tarde después de asegurarme que con una pequeña sujeción y cuidado no tenía que pasar nada importante.
Eso sí, recomendación de esquivamiento de baches y pasos elevados al máximo.
Todos los peatones mirándonos al pasar. Se oía un ruidote de plástico arrastrado por el suelo.
¡Vaya mañanita!
Por la tarde, a primera hora, al taller.
El chaval se portó. En escasa media hora lo aseguró todo. No hizo falta cambiar piezas. No hay como saber dónde poner unos tornillos y unas pequeñas bridas.
Gracias José Maria.
Ya podemos meterle caña de nuevo por las autovías. No, que no es eso, pero si podemos circular un poco más tranquilos. Y silenciosos.
Piezas y mano de obra no ha llegado a treinta euracos.