Destacar no es malo.
Maneras de llamar la atención hay muchas y se pueden combinar de forma continua
Sobresalir del resto te hace visible. Para bien o para mal. Una vez visible todo depende de ti, de como muevas ficha -usando símil de ajedrez.
A diario veo ejemplos de lo más variado y variopinto.
Colores estridentes, tamaños dispares, fondos imposibles…
Hablo de papel impreso, si te asomas a lo digital lo puedes encontrar multiplicado por varios cientos o miles.
Hay que llamar la atención.

Me contaron en una ocasión que, para presentar catálogos, lo mejor es un tamaño pequeño.
De esta forma es más probable que lo dejen en lo alto del montón de papeles y otros muchos almanaques y sea más fácil que quede a la vista.
El que ideó esta fórmula no ha ido mucho a una peluquería de las de antes. Ahí se amontonaban revistas, catálogos, tebeos y alguna que otra intervíu. No importaba el tamaño. Uno encima del otro.
Otros son de la opinión que mejor grandes. De esta manera siempre están visibles, dicen.
Creo que son los primeros en desaparecer de la mesa. También por su tamaño.
Lo último chocante que me he encontrado ha sido un sobre.
¡Que sí, un sobre! De los de meter cartas dentro.
No, una baraja española no. Cartas, de las que se usaban cuando hacías a la mili y querías decir algo al oído a tu novia.
Un sobre raro. Llamativo.
Cuadrado.
12 x 12
Lo dicho, cuadrado.
Medida extraña para un sobre.
Me recuerda a mi diseñadora.
¡Bon día Elisabet!
Elisabet me soporta la “excentricidades”. Afirma que tiembla cuando entro por la puerta de su local.
Cada vez que hago tarjetas exijo un diseño diferente.
Ahora cuadradas. Ahora ya no me gustan.
¡Rectangulares!
Nooo, que aburridas. Todos las tienen rectangulares.
Vamos a romper esquemas.
Rectangulares, pero con un lado más bajo que el otro.
Tiene un nombre la figura, pero no lo recuerdo y no tengo ganas de buscar.
Torcidas es poco.
Ponémele una esquina de color.
La tarjeta es blanca. La esquina de color…¡rojo!
Tiene que ser en la esquina de arriba del lado más bajo.
Gracias por tu paciencia y saber hacer Elisabet de lilac. Las siguientes las vamos a hacer mejor
Es la ostia cuando se quedan parados mirando la tarjeta como intentando entender dónde está el cacho que falta.