No soy muy del agrado de salir de la zona de influencia de mi lengua.
Y no estoy hablando de nada oral, para nada.
Mira,
Que yo sepa no conozco a ningún usuario de Airbn, quizá tú sí lo seas y no he enterado. O no me lo has dicho.
Tiene que ser práctico el “tener” casa en (casi) cualquier rincón del mundo.
¿A que suena bien?
Incluso a mí me suena bien.

Lo veo perfecto hasta que me toca a mi prestar mi casa. Mi reino. Mis dominios.
Delegar en el trabajo es difícil, más de lo que te puedas llegar a imaginar, aunque todo es lo mismo; es basa en la confianza.
Confianza a que te abran los armarios, por ejemplo. Y los cajones.
El otro día lo comentaba con un cliente, una clienta, la cual me hizo notar un pequeño problema que puede surgir en alguna ocasión.
¿Eres tú, o has sido, usuario de Airbn? ¿Cómo llevas lo de la coordinación para la entrega de llaves?
En un intercambio de viviendas debe haber un intercambio de llaves, ¿me equivoco?
Una cosa tan simple como quedar con alguien que te va a dar unas llaves a la vez que tú le entregas otro llavero. Fácil, ¿no?
Y cuando hay retrasos de trenes, por ejemplo, o de aviones.
El otro no llega y tú te tienes que ir para no perder tu vuelo. ¿Cómo lo haces?
Pues se me ha metido en la cabeza que, si tu quieres, puedo ser yo el que entregue las llaves a tu huésped.
Lo podíamos llamar Servicio de Coordinación de Entrega de Llaves para Intercambio de Viviendas.
Por descontado que habría que gestionarlo con anterioridad.
No es echar un polvo. Aquí te pillo aquí te mato.
¿Te imaginas que pierdes el tren y tienes que esperar al próximo?