Entro en una oficina de Correos.
En realidad no es una oficina cualquiera. Es la de mi localidad.
Voy a menudo. Nos une una especie de amor-odio-pasotismo entre el Director y yo.
Me mira las manos. Llevo un par de paquetes para él y un grapado de cartas.
Los paquetes se quedan ahí, las cartas no.
Si, si, gestiono paquetes.

Hablando de tonterías como el tiempo que hace, el trabajo como va y tal. Tonterías livianas para salir del paso.
Conversaciones para matar el silencio.
A eso los castellanos le dicen «hablar por no decir nada» me dijeron.
Bueno, en esas tonterías estabamos cuando el «Dire» me suelta –¡Si tú repartes mas cartas que yo!
Mira, no es extraño. Lo veo a diario.
Carteros y carteras con más paquetes que cartas en los carros.
Manejo cartas en 4 códigos postales (o localidades) y lo veo en todos y cada uno de ellos.
La carta tiene una muerte anunciada dicen.
Yo digo, quizá.
Las empresas se están dando cuenta que, para llegar mejor a la audiencia, tienen que regresar a lo que se hacía hace un tiempo. Manosear papeles.
Se están dando cuenta que es una de las formas de estar mas presentes, y más mano, de las personas.
Mañana te comento las ventajas de usar el soporte papel. Mientras, puedes contactarme para que podamos ver de como repartir y gestionar tu correspondencia
Postdata: Si quieres/necesitas saber cual es la localidad de la que hablo arriba, porque no te acuerdas o por lo que sea, haz clic aqui