Esta mañana tengo los dedos vagos.
Los dedos vagos y la mente espesa como un plato de leche condensada.
Leche.
Condensada.
Espesa.
Viscosa.
Blanca.

Hola, buenos días por la mañana.
Vuelve…
Hay días que se presentan de esta guisa.
No hay ejercicio que lo haga disminuir.
Amanece, o lo intenta, al igual que tu. Bostezos. Estiramientos.
Un escándalo cada vez más escandaloso.
No hay manera de arrancar.
No hay forma.
Pruebas a escribir y no se refleja nada. El guión no baja. La barrita no deja de parpadear.
Y no hay forma, tu.
Hay que joderse, y apretar el culo para no caerse.
Contra más escribo sobre lo que me está costando hoy más y más bostezo.
No hay manera.
Cabría un pan entero en esta boca mía por momentos. Largo día se prepara.
Anoche cené ligero. En ayunas ando.
Esto tampoco ayuda para los bostezos. AL contrario.
Me comería medio cubo de aceitunas. ¡Que hambre me está entrando de repente!
Lo que te decía, más bostezos.
Mmmnhghg.
Y el hambre no cesa. ¿Donde está mi café?
¡Mi reino por un café!.
Lamadrequeparió…
Como quien no quiere la cosa, con bostezos y todo, ya estamos aquí abajo. Toca preparar cartas. Preparar faena. Hay que cumplir.
Vaya mañanita me espera.
Que no caliente mucho el sol.
Que me pille en un portal con almohadones, por favor.
Consejo no solicitado del día; El sueño se combate durmiendo.
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