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Los Medicos no son Dioses

Buenos días…

Para comenzar agradecerte el haber descargado mi reporte. Dale un buen uso.

¿No lo descargaste aún? Aquí lo tienes (ahora vas a tener que rascarte el bolsillo). También te agradezco que lo hagas.

Hoy quiero hacerte partícipe de un evento que hubo en mi vida (qué leches evento, una cosa que me pasó) y que muchas personas desconocen.

Hace años, finales de los noventa del siglo pasado, tuve un problema de salud grave. Muy grave.

Resulta que tuve dolor de muelas. Un dolor de muelas de varios días. Un dolor insoportable. Calmantes a paladas.

Hasta la visita a mi médico. ¿Diagnostico del galeno? Un grano de arena te ha obsturado una glandula salival y se ha infectado.

Hasta aquí todo bien. Difícil de digerir, pero bien. Conocedores del problema se puede hallar la solución. Fácil.

Día siguiente. Nueva visita al de cabecera. Ya no lo ve tan claro. Textualmente; –Si el dolor persiste no vuelvas, directo al hospital.

Coño, no es tan sencillo como parecía.

Ese día, por la tarde. -Papá, llévame al hospital.

Mis padres acojonaos. Más cagaosm de cuendo el médico me derivó. Yo, que no me gustan los médicos ni salas de espera estoy pidiendo que se me lleve a un hospital.

Ingreso en planta directamente. Comienzan las pruebas con tratamientos.

Tratamiento 1. Falla
Tratamiento 2.
Falla
Tratamiento 3.
Falla

Jueves ya. Tres días ingresado. Tres días de sufrimiento sin ver final. Tres días sin comer. Estoy en los huesos.

Viernes. Probamos Tratamiento 4. Falla también. De madrugada y de urgencia, a quirófano. Traqueotomía de urgencia.

¡Que se nos va! Decían todos

Sabado 8 de la mañana. El Jefe sdel equipo médico les dice a mis familiares – Si fuese hermano mío, lo sacaba de aquí. No podemas ayudarlo sino a bien morir.

Sabado tarde. Ingreso en Juan XXIII de Tarragona. Diagnóstico, deshauciado por infección severa maxilofacial.

Ná.

Hacía una semana estaba en un McDonald’s comiendo hambuerguesas con mi hija. Sólo habia perdido la mitad del peso y casi la esperanza. Había ganado un agujero en el cuello.

Lunes, de nuevo pruebas para iniciar tratamiento 5. Textual de la doctora que llevaba el caso, –Más de treinta años llevábamos sin ver un caso como el tuyo. Hemos tenido que bajar al archivo a buscar un expediente de 1964.

¡El tratamiento funciona!

Bien.

Coño. ¡¡Bien!!

El tema acabó con 28 días ingresado en dos hospitales diferentes. Muchos médicos y enfermeras conocidos. Gracias a todos por todo. Otra vez. Mil veces y no lograría empatar con lo que me dieron.

La mitad de mi peso se quedó en el camino.

En Juan XXII estabamos dos personas con el mismo problema. A los dos nos derivaron desde el mismo hospital inicial. A los dos nos hicieron recorrer el mismo camino, los mismos tratamientos.

Mis padres me comentaron que la otra persona, el otro infectado -era hombre- había puesto denuncia contra el equipo médico del primer hospital. Me preguntaban que qué quería hacer yo.

Mi repsuest, trás meditar un momento, claro está, fue

El primer médico hizo lo que tenía que hacer; probar. No funcionó. Probó de nuevo y falló otra vez.

Así hasta en cuatro ocasiones.

Los médicos de aquí, de Tarragona, cogieron mi historial y dijeron «en casos como este se actua de estas formas, se han seguido 4 protocolos y han fallado. Queda un quinto, vamos a probar».

El quinto funcionó.

¿Hubiese funcionado ese quinto en manos del otro médico? Ese médico que recomendó a mi familia – Sácalo

No lo sabremos nunca.

Ahora lanzo un par de preguntas.

En ese brete, y en base a la información que tienes,

¿Crees que es denunciable el primer equipo médico?

¿Es más de admirar la actuación del segundo equipo?

Te deseo buen buen dia


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