Vamos a ser inclusivos, aunque generalicemos
Estoy seguro de que en más de una ocasión has sentido ganas de levantarte de la mesa para felicitar al cocinero del restaurante donde acabas de compartir mantel, quizá con tu familia, quizá con tu socio o quizá con tu amante.
En este último supuesto creo que felicitar al chef es lo último que te viene a la cabeza.
Tampoco dudo que en algún local lo que más te apetecía era apedrear al que te ha preparado semejante brebaje.

Luego te cuento como hago para ser, un poco, más eficiente en mi trabajo, pero antes….
¿Te imaginas que, cuando acabas tu jornada laboral de, no sé, de hacer agujeros con un taladro, tiene que continuar haciendo agujeros al llegar a tu casa?
O ser electricista y tener que reparar cualquier electrodoméstico en tu hogar. Después de todo un día reparando lavadoras, televisores y neveras por tu vecindario.
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Pues algo así les ocurre a los que preparan las comidas en los restaurantes. O a una buena mayoría de ellos.
No olvidemos a los que trabajan en empresas de catering.
Estos últimos, además, en cantidades industriales.
¡Cómo para errar en el punto se sal!
Vaya este correo de hoy en su memoria.
Por su buena labor, claro está.
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No es usual que me toque continuar repartiendo al acabar la jornada, acaso hacer unos recados, o mandados.
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Tú, ¿eres de los que desconecta, o te llevas “tareas pendientes”?
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