Me quieren mucho y no me dejan ni a sol ni a sombra
No me tocaba ir a “hacer la calle” hasta segunda hora.
Tengo analítica y “electro” a primera hora y luego consulta con el doctor.
Llego al ambulatorio, en realidad el seguimiento lo hacen en el mismo hospital en que me trataron y encuentro tres visitas en lugar de dos como creía yo.

La primera a las nueve.
Diez minutos después otra con el doctor. A consultas.
¿La tercera?
Ahora te cuento, más abajo te digo como tener las cosas preparadas para cualquier imprevisto y llegar a tu meta del día.
La tercera, dos horas más tarde. Con la enfermera de Cardiología.
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La que me hace el seguimiento de la medicación.
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Hoy con Ester, Ana está de vacaciones.
Al momento se da cuenta que algo no acaba de estar bien.
De listo que soy me he saltado una visita. Resulta que hace casi dos semanas tenía una ecografía programada.
Ni me acordé de ella.
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Una prueba para la que tienes que esperar semanas a veces. En pocos minutos todo activado. Media hora escasa de sala y pá dentro.
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Lapsus grave mío.
Al cabo se trata de una prueba importante.
Al salir de donde los médicos no quedan ya tiempo de repartir gran cosa por hoy.
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Cuando las cosas se tuercen un poco pueden acabar quien sabe cómo. Y cuándo.
No hay distancias