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Mi amigo, el de los cuernos desplegables

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O de cómo es de dura (bella) la vida

Mi hija tuvo la feliz idea de dejar una furgoneta para en medio del campo por unos meses sin hacer caso a los avisos de todos de que ese coche tendría en poco su propio universo de fauna en su interior

El caso es que, al tiempo, y por causas que no vienen al caso fui yo mismo el que se hizo cargo de poner en movimiento a esa furgoneta

Mi propia hija me puso sobre aviso de que “había bichos”

Gracias

Lo que te vengo a contar hoy no es una historia de las que, como de costumbre, te son de utilidad o no, sino que son dos

Atiende pues….

Salgo de casa con la furgoneta, llevaría ya una semana completa fuera de ese campo. Le salían caracoles por todas partes. No acabo de comprender como se pueden concentrar tantos en un solo montón de chatarra. Vas conduciendo y te aparece uno en el parabrisas. Va descendiendo por el cristal como haciendo surf y saludando a la vez. Sin despeinarse

Bueno pues, me fijo que en un lateral hay un caracol con los cuernos fuera. Como esperando ya la velocidad. Me digo que, cuando llegue al centro, lo dejo en una maceta cualquiera y allí será su casa mientras quiera

Hasta aquí todo bien

Llego a la oficina. Las seis y media de la mañana. En esta época del año ya ha amanecido y veo al caracol con sus cuernos al aire y pienso en coger una bolsa y al salir lo echo en la maceta

Hasta ahora una cosa bonita. Un caracol colgado de la chapa de un coche a punto de ser depositado en un sitio con plantas y humedad. Un paraíso para caracoles

Ahora viene la otra.

¿No recuerdas ya que he dicho dos historias?

Bien, Amó allá…

En el entro del pueblo donde vivo también vive una familia. Se trata de una familia peculiar. Son plumíferos y se les conoce por mirlos

Son buena gente. Se apartan cuando se acercan coches. Nos se cagan en los hombros de nadie. Todavía.

No como ciertas palomas que prefiero no nombrar

Bueno pues esos mismos mirlos tienen una dieta que está compuesta por todo tipo de granos e insectos que encuentran. ¿Un chusquito de pan seco? A la saca ¿A tu hija se le cae medio cruasán? Al buche

También se podrían, y se pueden, incluir babosas, babosos y similares. Nuestro caracol entra dentro de este grupito

Estando dentro de la oficina veo una sombra que se mueve en la calle. Vuelvo la cabeza y veo a uno de la familia de los mirlos. Por el color del plumaje afirmaría que es la mirla

Veo que ladea la cabeza mirando el lateral del coche. La muy puta está tomando medidas. No me da tiempo de más. Por la sombra veo que pasa rozando al coche

El caracol ya no está

Y la mirla ya ha desayunado

Un tris. Dos segundos. Vida y muerte

Bueno, pues ná, que no le podemos hacer nada para recuperar al amigo de los cuernos salidos. Voy a decirte, eso sí, que si quieres conocer mejores historias que esta, vete a Audible. Audiolibros de lo que te pueda interesar

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No tengo ningún don especial.
No pretendo convencerte de nada.
Yo simplemente cuento historias.
Una al día.
(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

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