enviar cartas en tarragona

Mi opinión acerca de las compras por internet

Llevo años comprando por internet. El internet le llaman algunos.

Puedo presumir, si se puede, de que nunca me han estafado. Quizá sea debido a mi modo de comprar.

Quizá si. Quizá suerte.

Conozco personas que, aún a día de hoy, afirman categóricamente que eso es una estafa segura. Que cómo le vas a dar tu dinero a alguien a quien no conoces de nada y no sabes ni siquiera donde está.

Tampoco conozco a Amancio Ortega y le doy mi dinero a cambio de una camisa y unos pantalones. ¿Por qué debería esperar a ir a su tienda para hacerlo cuando lo tengo a un par de clics de mí?

Dinero en la tarjeta debes tener. Tanto si vas a la tienda como si visitas su página web (la de Amancio o la de cualquier otro que te venda lo que andas buscando) como si te acercas al mostrador.

Si le das las gracias solamente no podrás irte con la compra. Hay que aflojar la mosca, soltar la pasta, darle parné.

Llámale como quieras. Sin billetes no hay pantalón.

Hay infinidad de sitios que ya de entrada «huelen» mal. Hay algo ahí que como que te hace recelar.

En esos casos lo mejor es la calma. No dejarse deslumbrar por los brilli-brilli del momento.

Descansa.

Respira.

Busca reseñas del sitio, del responsable o de la empresa o supuesta empresa.

En la nube se sabe todo loque ocurre en la nube. Y casi todo lo de fuera de ella.

No va a costarte saber si el individuo es de fiar. Los comentarios que encuentres lo confirmarán, en positivo y en negativo.

Volvemos a lo de arriba un momento. No me han estafado nunca, pero me han robado los datos de la tarjeta un par de veces.

Acojona un poco, si.

Me han robado la cartera tres veces en esta vida.

Me han atracado una.

No por ello dejo de salir a la calle. No le veo razón a no poder entrar a un bar (me atracaron en un bar musical).

La red es lo mismo. En grande.

Hijos de puta hay en todas partes. En España y en la China también. La calle está llena. Internet también.

A día de hoy, y cada vez más, todo se hace online. Transacciones de dinero a cada instante, las tranferencías a mogollón.

Compáralo con la calle. Te cruzan con cienes y cienes de personas cada día. ¿Son todos de fiar? Te aseguro que no.

Tampoco se trata de dejar la llave puesta en la cerradura, pero no es necesario cargar la puerta de cadenas.

Usando un poco el sentido común es suficente. Y de eso tenemos todos, sólo hay que entrenarlo.

Que tengas un lindo día.

Ah, aún todo lo dicho hasta ahora, puedes contactar conmigo de varias formas, la mayoría online. Comprueba aquí.

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Yo simplemente cuento historias.
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(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

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