No lo hacen adrede, lo hacen con amor
Mis dos suegras han sido malcriadoras de nietos
Dos suegras he tenido. Como el día y la noche, aunque, en el fondo, el amor de abuela las perdía.
No tenía preferencia, poco le importaba si era de un hijo o de otro. Todos por igual.
Pá lo bueno y pá lo malo.

Cuando había palos no había demasiado miramiento tampoco, es más, algún padre recibía también si se despistaba o abría la boca cuando no tocaba.
Que tenía que comer después de todos porque a un nieto no le agradaba la comida de ese día, o la forma de cocinar ese plato, pues no pasa nada.
Se le prepara otra comida y luego comían juntas. Lo importante es que los nietos se encontrasen a gusto con la abuela.
Repito, pá lo bueno y pá lo malo.
Broncas se llevaban también. Cachetes alguno de regalo.
El paso de los años me ha demostrado que todos los berrinches que tenía luego con los hijos y la comida no tenían el porqué. Ellos eligen, como en todo.
Lo que no es para elegir es saber el cómo agilizar las entregas.
Ya sea que eres cartero o repartidor, sin acceso no hay entrega.
Si eres abuela, la mano izquierda te va a ayudar mucho. Y no hablamos de repartir tortas.