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En cambio, si esperas que se estén quietos
Es casi hora de cerrar y me encuentro solo en la oficina
Hoy te cuento lo que me ocurrió ayer tarde. No te escribo estas líneas a primera hora de la mañana como de costumbre
Entra por la puerta Mireia. Mireia es doctora. Doctora en medicina.
Mireia es la hija de un buen amigo de toda la vida
Le pregunto que qué tal le ha ido el día

La doctora me dice que hoy ha sido un día diferente, que ha estado atendiendo a vivos
–Ah, entonces el problema es que no se estaban quietos
Mireia es doctora… forense
Nos reímos.
Me responde que ha estado valorando a personas que tienen, o van a tener, un juicio. Con lo cual, si, en principio, es diferente a tratar con cadáveres con los que poco se puede platicar, bueno, a menos que esperes una respuesta
Y si, estos últimos no se mueven. Ni se quejan de la forma que solemos a relacionar una queja
De siempre es una profesión, la de forense, que me ha atraído. No para trabajar con ellos, ya llegará el día en que, quizá, podamos colaborar. Me atrae el cómo pueden saber lo que ha pasado con, y por, un cuerpo buscando pistas y evidencias
Quizá sea también algo de morbo. No lo descartemos
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Para todas las necesidades, puedes estar seguro de que tu “manía” está ahí esperando a ser descubierta
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¿Sabes lo mejor de todo? Al contrario que nuestra amiga Mireia, no se necesitan las manos para sacar todo lo que buscas
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