Todos tenemos secretos y un noséqué. Ni lo uno ni u otro.
No te voy a mostrar mi secreto por qué no sé cuál pueda ser.
Aclarado esto, me explico,
No sé cuál pueda ser ya que, en haciendo lo mismo, de veces funciona y de veces falla. Y si no falla, no interactúa como se espera.
Actúas o interactúas con personas, ¿sí?, bien, haciendo lo mismo con las unas y con las otras no obtienes los mismos resultados. ¿Te has fijado?

Lo vi de forma clara con mi hijastro. Con Sergio nos llevábamos a “matar” … Hasta que su madre y yo dejamos la relación.
Desde ese día, hasta abrazos me da cada vez que nos vemos.
¡Incluso cruza la calle para saludarme!
¿Cambió algo?, por supuesto. Aunque si se le tiene que “cantar la caña”, se le canta.
Con las personas que trabajan conmigo ocurre algo similar. No se esconden cuando nos encontramos por la calle.
Y no es que quieran pedirme un adelanto. Es “algo” que hace que le caiga medio bien a buena parte de la gente.
Pero no sabría decirte el qué. Quizá no sea el indicado para decirlo.
Lo que sí sé que puedo decirte, y soy uno de los indicados, es que grabé un audio para un compañero. Un amigo.
Me comento si le podía explicar cómo hacia mi trabajo.
Le registré un archivo de audio. De esta forma podía revisarlo a su gusto. Se le veía interesado al chaval.
Un audio que le mandé por WhatsApp. Al rato me respondió que eso era un curso completo y se extrañó de que no lo compartiese con más personas.
No te voy a mentir, no me creí capaz de crear un curso.
No me creía, ni me creo todavía, que sepa enseñar nada a nadie.
Debo añadir que no sólo es para quien quiera ser cartero, conlleva pequeños trucos que pueden ser usados en casi cualquier lugar de trabajo o profesión.