Hoy, como casi cada día, he ido a hacer la compra.
Es lo que tenemos las personas sin pareja, nos cuesta delegar tareas cotidianas.
He ido al «super», al que voy casi a diario. Al de mi confianza.
Eso no quiere decir que se compre todo ahí, no me caso con ninguno de ellos…
Bueno, al lío…

Resulta, sucede y acontece que, al pasar de cierto volumen de compra (volumen monetario se entiende, no que compres bolsas de aire) de hacen entrega de vales-descuento.
Meec
Primera rampa hacia la trampa.
Si inviertes más de diez euritos en la compra -que no es mucho- te entregan un vale para que en la siguiente compra te ahorres unos leuritos.
El concepto es bueno.
¿Para quién?
Te ahorras un 5 o un 10% en la siguiente compra del producto, o gama de productos, que ellos te indiquen. Cuando ellos te indiquen. Como ellos te digan. Eso si, tienes que gastar -no invertir- un mínimo.
A ver, a ver, aver,
Vamos a poner que compras unas hamburguesas y un poco de lomo y unas croquetas caseras.
Ya has pasado de los diez lereles. Ya tienes derecho al vale.
¿Qué pone en el vale?
En el vale se indica el tramo de fechas en que tienes que comprar los productos que ellos te indican paar obtener un ahorro de, pongamos, un 10 por ciento, peeeero (ahí llega el mayor de los anzuelos) por una compra mínima de 20 euracos.
¿Te das cuenta?
Lo que ellos digan, como ellos quieran, cuando a ellos les vaya bien. No te olvides del mínimo.
¿Quién gana? yo lo tengo muy claro.
Quizá a tí no te interese, bien… Quizá sepas de alguien a quien si, pásale este artículo, y que decida.