Serían cerca de las neuve de la noche que andaba cruzando la plaza de mi pueblo, la plaza de la iglesia, y me encuentro un grupo de amigos sentados en un murete de la misma. El primero al que alcanzo veo que tiene un paquete de tabaco negro y un encendedor, o mechero, entre las piernas.
Al momento de llegar a su altura meto mi mano entre sus piernas, le cojo el paquete y le espeto: –¿quieres un cigarrillo? Me respinde que el paquete es suyo y le replico –por eso te pregunto si quieres fumar. Responde con un no.

Le cojo un cigarrillo y lo enciendo con su propio encendedor.
Otro de los del grupo gruñe algo a lo que el «afectado» le responde –este es un hombre y trabaja.
Más feliz que una perdiz (me lo creí y todo lo de hombre) le respondo al gruñón –Mi amigo ha hablado y ha dicho dos verdades, o sea que punto en boca.
Y me alejo de allí con un par de bocanadas y perreando con los brazos abiertos hasta mi oficina.
Esto es amistad. Esto es confianza.
Otro día voy a ser yo el que ponga el tabaco yel encendedor ¿Y qué?
Una hora más tarde acabo la tarea y me voy para casa a preparar la cena. Al recordarlo me ha apetecido compartirlo contigo.
Como aún me dura la alegría de ayer te deseo un muuuy lindo día
Ah, El Servicio Postal de Estados Unidos es uno de los mayores usuarios del envío aéreo de correo postal, transportando millones de paquetes y correspondencia en aviones cada año.
Ah2, Capaz que la semana próxima te pregunto si sabes lo que son los esparragos trigueros.
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