enviar cartas en tarragona

Para los que nos rascamos el ombligo de memoria

Lo que hace el hábito, te acostumbras a tó

Ánimo, que esto se acaba

El poner buena cara cuando intentas que no se note demasiado que no escuchas a tu cuñado

El tener que reír las gracias de la cuñada cuando canta las “proezas” de ese sobrino borde que ha salido al padre

Se acaba ya el aflojarse el cinturón antes ya de que retiren el segundo plato

Todo esto se está acabando

Uvas y roscón y, rutina de nuevo

Los que estáis jubilados a controlar obras con las manitas detrás y los demás, ay los demás, el resto a aguantarse.

De acá para allá, igualito que el mes pasado, o ¿creías que eso que dijiste mientras comías la fuente de carabineros en casa de la suegra sobre lo del gimnasio iba en serio?

Eso de las pesas hay que tomarlo en serio, si no, no vale.

¿La bicicleta? ¿Sabes que eres tú el que tiene que estar ahí en lo alto dándole al pedal?

Pues eso

Cuidao con las promesas de Fin de Año.

Las uvas son traicioneras, sobre todo las chafadas con burbujas

Si te sirve un poco de acicate y de empuje, tengo un pequeño recurso que te puede animar a mover ese amplio y fornido esqueleto

No le des pie tu cuñado a hacer comentarios irónicos acerca de los cordones de los zapatos que no te ves

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No tengo ningún don especial.
No pretendo convencerte de nada.
Yo simplemente cuento historias.
Una al día.
(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

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