Ayer acabamos una campaña de una compañía telefónica. Una campaña en papel pero, ojo, no para todos los buzones.
Sólo a unos selectos que todavía no son clientes suyos y les tienen el pié encima ya.
Como yo.

Aunque a mi no me llega el panfleto.
No porque yo no me lo entregue, que podría, sino por que no formo parte de esa selecta selección.
Eso es sólo una parte de los impactos que nos llegan. De telefonía nos llegan por todas partes, ¿ves televisión? por ahí te la meten también.
No ves tele, eres de netflis, tranki, queda la radio.
El periódico, esa revista que te mola…
O cuando te asomas al instagram o al feisbuk.
Eso sí lo haces.
No te libras.
No te libras ni cuando te acercas al centro comercial con la parienta. Unas azafatas muy guapas te esperan.
Algún azafato hay por ahí sacando pecho o marcando chocolatina. Para tu parienta.
O para el que no le van las parientas.
Sacas el chucho a pasear, bueno, a hacer sus cosas.
Habría que ver quien pasea a quien.
Quizá a tí no te interese lo dicho más arriba. Quizá sepas de alguien a quien si, pásale este post, y que decida.