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Rosé y su apartamento

Apateu, apateu

Estos coreanos….

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Ahora aparece otro fenómeno asiático. Aparece la Rosé con su Apartamento y nos dice que es un juego para beber

En España no necesitamos de juegos para beber. No somos borrachos, al contrario, nos lo tomamos muy en serio

Hace muuuuchos años, en España triunfaba un señor llamado Manolo Escobar

Manolo fue el primero en hacerse famoso después de que le robaran su carro.

Nadie como él para entonar un viva España con el que se emocionaba el más terco de los emigrantes

Los que se quedaron tampoco se libraron de alguna lagrimilla

Las Navidades con el Porompompero eran épicas

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Pero…

Si recuerdas todo eso es que hace días que peinas alguna cana

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Me viene a la memoria una anécdota que contaba Manolo de cuando conoció a los padres de su esposa

Sabes que Anita, la esposa del cantante era alemana. Sería mediados de los sesenta del siglo pasado cuando se enamoraron. Vinieron los padres, los que serían suegros, a conocer al que se quería quedar con la niña de sus ojos

Los días que estuvieron en Almería, de esa provincia andaluza era Manolo, no paraban de oír las canciones de Manolo por la radio –entonces no había internet ni existía el streamming- y como había pocos cantantes en España, en la radio ponían repetidas veces sus canciones

Igual 40 repeticiones cada día.

Los alemanes creyeron que su yerno, futuro yerno, era una artista muy conocido y famoso por que oían sus temas todo el día por las emisoras de entonces

Algo parecido ocurre con Rosé y su APT

 Todo el día y por todos los canales, además de infinidad de apariciones y colaboraciones diversas

Eso ayuda a que una canción sea famosa en poco tiempo

apateu, apateu

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Si te apetece verlo escrito en coreano, lo he buscado y resulta algo que así:

아파트, 아파트

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PD, No lo he dicho a nadie para no asustar, mañana te escribo acerca de los muertos

Hasta mañana.

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No tengo ningún don especial.
No pretendo convencerte de nada.
Yo simplemente cuento historias.
Una al día.
(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

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