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Mira,
Ahora vengo a contarte de mis tiempos de frutero
Si, también he sido frutero. ¡¡Si es que nada más me falta montar en globo!!
Dice el dicho que el que trabaja la fruta ni vive ni disfruta. Voto a brios que es cierto, que diría el Capitán Trueno
Bien jovencito ya echaba una mano, cuando la escuela me lo permitía (y tirado por mi madre, por la oreja), en la tienda que tenían en el centro de una localidad de la costa muy turística ella; Salou

Allí estaba yo, en plena pubertad y despertar, rodeado de guiris de todas edades y condición. Rubias unas, otras no. Morenos unos, menos oscuros otros
Naranjas, tomates, melones -¡qué melones, chico!-, verduras de todos los colores y patatas, muchas patatas
A vere….
Aún viniendo de gente de campo, allí fue donde acabé de comprender que, sin la gente que cuida y trabaja la tierra, no va a haber nada y que lo que se come debe ser de temporada
Las fresas son muy buenas en febrero, claro. Si hace calor. Lo mismo ocurre con las sandías y los melones
-Los melones están buenos todo el año, me dicen
– Y los limoncitos también. Lo melones que te digo son mejores en verano, cogidos el día antes. No un mes antes y pasados por cientos de kilómetros
Las espinacas están riquísimas en enero y febrero. ¿Por qué? Porque hace frío
¿Los espárragos? En primavera. Es lo suyo
Y todo igual
Come de temporada. Está todo más sabroso
En este hemisferio. En otro lo que toque
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