La prueba irrefutable de que nunca se puede decir nunca jamás
Mira, tengo muy claro que tu no eres de esos.
Lo tengo clarinete del todo.
Tu nunca has pronunciado esas palabras.
Mírate ahora mismo, o dentro de unas horas que viene a ser o mismo.

De camino a otra fiesta infantil.
Con una caja que quizá ni le guste al protagonista del día.
O llevas un objeto que no quisieras ni para el hijo del repelente de tu cuñado.
Tal vez llevas en la mano ese objeto que te quedarías para ti incluso.
Pero vamos a volver al meollo.
Tú decías que los niños no eran para ti, y asín te ves ahora mismo.
Con sendITi tal vez ocurre lo mismo.
Te parece que estás contento con quien te hace el servicio.
Quizá estás contento porque no quieres aceptar que eres asín de masoka y, en el fondo, te gusta que no te dejen ni siquiera protestar.
No te dejan el derecho al pataleo siquiera.
Decías que no es para ti, ¿has probado acaso? Arriba