Estaba en la cola del supermercado a la espera de pasar por caja.
(Si, también me encargo de la compra. Los que hemos pasado por el divorcio somos polivalentes)
Un conocido, Adrià, ya sale de la caja y me dice;
–Me he acostumbrado a darle la vuelta a las bolsa.

Se refiere a esa bolsa que todos acabamos comprando más que alguna vez. Esa bolsa que no pueden darnos como han hecho a lo largo y ancho de años y años por que contamina el planeta.
No está permitido por ley.
Por ley no se pueden usar las bolsas de plástico para llevar la compra hasta casa.
La misma Ley que sí te permite llevar la compra en una, o muchas, de esas bolsas si la pagas.
0,15 ó 0,20€ cuesta cada una.
¿Ocurre ésto en tu país?
Si abonas la quinta parte de un euro por cada una de las bolsas se te permite contaminar tantas veses como quieras el planeta. Que me lo expliquen.
La «solución» que aplica Adrià es la de darle la vuelta.
Volverla del revés. Esconder el logo.
No hacerle publicidad al comercio. Pagando él no.
Hay que pagar por la bolsa y, encima, hacerles publicidad.
Ramón, otro amigacho, se compraba los maillots (era ciclista amateur) de marca blanca. Por el mismo motivo.
Merchandising le llaman creo. ¡¡Y gratis!!
Eso podría aplicarlo en mi negocio. El logo en cada carta que reparta.
LLÁMAME Y LO HABLAMOS
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