Recibí el otro día un correo que me gustó mucho. Tanto que me permito compartirlo contigo. Por lo que te pueda aportar. Su autor, por lo menos el que me lo hizo llegar, Pablo Herreros.
Copio y pego:

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Trepidante vida de mi hermana la funcionaria
El viernes en casa de mi madre una de mis hermanas, que es funcionaria -sí, ¿qué pasa?-, nos contó algo.
Ella y tres compañeras tienen una porra diaria en el trabajo.
Ya sabes que los funcionarios de sitios trepidantes como el sitio en el que ella trabaja, tienen que buscar como locos en qué pasar su tiempo para que pase el tiempo.
Bien.
Pues han encontrado un divertimento, pura adrenalina.
Cada mañana hacen las cuatro una porra:
Cada una dice a qué hora llegará una quinta compañera, que siempre llega tarde.
Cuando la susodicha tiene a bien aparecer, según cómo se le haya dado ese día hacerse las uñas, quitarse las legañas y hacer un par de gestiones, apuntan la hora de llegada y gana la que se haya acercado más.
Así, la que haya ganado ese día no pone dinero. Pero las 3 que han perdido echan 50 céntimos cada una a una hucha común.
Al cabo de 3 ó 4 meses se van las cuatro a comer un menú rico por la zona, a costa del bote de las apuestas.
Mi hermana nos lo contaba muerta de risa porque además alguien se ha ido de la lengua y el viernes la aporreada les disparó un dardo al llegar a todas:
- Como haga yo una porra con otras cosas que yo sé, nos vamos a reír…
Si tú eres funcionaria, ya te he dado una idea de cómo ganar más en tu trabajo. De nada.»
Hasta aquí lo recibido.
Si no te gustan mis escritos, pásaselo a tus enemigos para que sufran y se fastidien