Es necesario hacer saber que estás agradecido a la gente que te ayuda
El otro día, recordarás, comenté que había sido víctima de un asalto mi compañera Nuri.
Un asalto a pleno día. En medio de la calle.
Le quitaron el patinete.
Así. Por el morro. Con toda la jeta.

Según las autoridades es hurto, no robo.
Sea como que sea es apropiación de lo ajeno.
Charlando con la gente que la ayudó, me entero de que una compañera de profesión “le echo un cable”.
Una cartera de Correos le arrojó el carro de reparto delante del patinete en plena huida para intentar frenar sino abortar el robo.
Desafortunadamente no obtuvo el éxito esperaba lo cual no evitó que otras personas si tuviesen éxito en la persecución.
La he localizado.
Le he agradecido el gesto. La valentía. El compañerismo demostrado.
La verdad es que su cara no dejaba de mostrar asombro. Supongo que ella tampoco esperaba ese detalle, merecido sin duda, de compañeros de otra empresa.
Dicho esto, que me emosiono, mañana te quiero contar un par de cosas acerca del marisco. De un tipo de marisco, ¿o se les llama crustáceos?
Mañana lo vemos.