Con ropa ligera y no te molesta que te mojen un poco
Llega el verano y se nota.
Espero que por donde te halles también comience ya el buen tiempo.
Soy de verano, no de inviernos, aunque lo disimulo fatal.
Aparte de alegrar la vista, que también, el buen tiempo me gusta más que el invierno porque no me tengo que asomar a la ventana para ver si hace mucho frío o con una simple chaquetilla voy apañao.

No sería la primera vez que tengo que volver a por el gorro o una chaqueta más gorda.
El verano, que no el solaco, me permite ponerme un pantalón, una camiseta algo en los pies y salir a la calle. En invierno siempre, o casi, te falta algo. Cuando no guantes, la bufanda.
No digamos de cuando amanece con lluvia…. Ahí ya se complica un poco más. Para los que trabajamos al aire libre se entiende.
Hace unos días acompañe a una compañera a la linde de la playa.
Se tarta de un sitio con poca arboleda y mucho asfalto. Donde no alcanza el asfalto metieron hormigón.
Turismo de masas. Sin más comentario. También tienen derecho a recibir el correo.
Cerca ya de mediodía sol el cielo encapotado y una corriente desde la mar salada fresquísima.
Eso se puede catalogar como GLORIA.
A lo largo de un buen rato se estuvo ahí, en el sexto cielo. El séptimo es para otros momentos y aconteceres.
En la montaña, o cerca de ella no recuerdo que llegue un aire tan fresco. Será más sano, no vamos a discutir ahora. A fresco no le gana. Pero sólo dura un rato, hasta que vuelve a cambiar la dirección del viento.
Fue un buen final de jornada.
Hace unos años se ponían puestos en las rotondas a vender frutas. Melones, sandías, melocotones… Quizá los hayas encontrado tú también