De por si somos un rato marranetes, lo sabes
Iba en cierta ocasión, hace unos meses, andando por una carretera.
No tenía coche. Se lo habían llevado mis repartidores mientras hacía unos recados y acabé pronto, como estaba cerca -como media hora andando- de donde se encontraban repartiendo me fui hasta allí dando un paseo. Caminando por el arcén -escaso-de una carretera local, ni siquiera comarcal. Local.

Me di cuenta al ir andando –a bordo de un vehículo no te das tanta cuenta- de la cantidad de basura que se tira en las lindes de nuestras vías y carreteras.
Y lo rápido que se acumula.
Colillas, plásticos, papeles… garrafas, incluso hierros y sillas.
De toooodo lo que te puedas imaginar. Hasta profilácticos recuerdo haber visto.
Te cuento todo esto a cuento de un mail que me entró hace unos diítas de un señor que cuando alguien, ya sea desde el coche ya sea andando por la calle, tira una colilla al suelo le dice con toda naturalidad -se le ha caído una colilla, así como para avergonzarlo.
Las cunetas y falsos arcenes están llenas de colillas y demás “enseres silimares”.
Cómo decía aquel, todo depende de la educación de cada cual, ¿no?
Este señor que te comento más arriba, Pablo de nombre, encontró una manera sibilina de hacer que los fumadores nos demos cuenta de nuestra puerca acción.
Una forma suave de hacer notar que algo no está bien y se puede mejorar sin entrar en violencia alguna, que no lleva a ninguna parte más que a “montar el número” donde no corresponde.
¿Y a qué viene esto de ser tan ecológico hoy?
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Por el bien de todos.
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Si ves a alguien que tira las colillas al suelo, aunque esté dentro de su coche, hazle saber que te has dado cuenta y que debe hacerlo de otros modos.
Sin violencia, porque no es necesaria.
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Allá él y su conciencia