Hay ocasiones que confundimos lo nuevo con lo novedoso.
De siempre el Hombre ha sentido ansias de dar a conocer eventos que marcan su vida, o por lo menos los que él considera importantes.

No, no et digo que vayas a la barra del bar a escuchar batallitas. No es eso.
Mira,
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- La fiesta de cumpleaños de tu hija
- El coche nuevo que te has comprado (bueno, para eso si quizá mejor el bar)
- El negocio/tienda que vas a inaugurar
- La maquina de planchar/aspirar/loqueseaquehace que tienes a la venta
- La rebaja que hace en tu tienda de batas de boatiné
- Los polvos que echaste en último fin de semana (esto definitivamente al bar, tampoco te iba a creer nadie)
- Los deliciosos bocatas de calamares que te tomas en el bar mientras cuentas tus polvos con detalles incluidos
- Los descuentos en neumáticos que vas a aplicar la semana que viene
- Esa camisa que no te pones y no quieres tirar a la basura.
- Le quieres comprar un coche de segunda mano a tu hija
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Y así podríamos estar hasta la noche. Las opciones son infinitas. Para todos los gustos y públicos.
Todo lo de la lista de arriba son anuncios. Dependiendo del motivo va a variar la cantidad y la/s zona/s a cubrir.
No es lo mismo invitar a doce niños a comer pizza que ofrece descuentos en la junta de la culata de un Renault 12, por ejemplo.
Imagina regalar un par de pinzas con cada bata que vendas. Pues necesitarás un montón de pinzas. Y un montón más de anuncios.
Los anuncios pueden ponerse en periódicos, por ejemplo. O hacer unos folletos y repartirlos por el barrio. O escribir una carta y hacerla llegar a quien tu creas que pueda ser tu público.
Eso ya lo dejo a tu elección.
Toda la vida se ha hecho así.
Folletos…
Publicorreo…
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Hasta que llegó internet y el correo electrónico. El mail.
La forma más barata de dar a conocer alguna cosa. Por pequeña que sea, por no barata que resulte.
El mail es una de las formas más económicas de llegar a la gente.
Como ejemplo un botón, esto que estás leyendo ahora mismo, ¿qué es?
Pues eso, es más viejo que el cagar agachado
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Ah, como curiosidad, con las batas de boatiné es como empezó el imperio de Amancio Ortega. ¿No sabes quién es?