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Como hacer para que te quieran, o te odien

Mira, hace unos años trabajé en el Ayuntamiento de mi pueblo, de mi localidad.

Antes de estar al co-cargo de la limpieza de un colegio estuve en la brigada municipal (ese dato al igual lo ignorabas, eh).

Me ficharon para hacer una suplencia. Dos meses y poco me tuvieron que soportar. Buena gente ellos.

Lo que te decía, estuve en la brigada. La primera vez que trabajaba en empresa pública.

Salía de una estadía demasiado larga en el «paro».

Si no eres de aquí o no conoces la expresión te la resumo. Mientras estás trabajando, un tanto de lo que ganas se dedica a sufragar como un seguro para cuando te quedes sin trabajo, de ésta forma, si te quedas sin trabajo puedes acogerte (si te despiden de forma procedente, baja voluntaria no vale) a la prestación. Dependiendo del tiempo (entre otros factores personales) que hayas cotizado te corresponden un número determinado de meses de prestación.

Yo estuve cerca de cuatro años, entre bajas médicas y prestaciones, lo cual se resume en pocas ganas de reincorporarme al mercado laboral.

En esas estaba cuando me avisaron del hueco que había.

Total. Que acepté. Un día u otro había que volver, ¿no?.

Para que quedase claro desde el primer momento de como iba el asunto, decidí dejarlo claro el primer día ya.

Estando todos los componentes, de la brigada, en una sala tuve la osadía -delante de encargados, compañeros y demases- tuve la osadía de decir que no me gusta trabajar.

Los hubo que hasta se mostraron malhumorados (los encargados en ningún momento me hicieron caso), pero algún que otro compañero si se molestó.

La verdad es que dicho de esta forma puede parecer hasta pedante y prepotente.

Quizá.

Te pregunto, ¿te gusta trabajar?

A mi no.

Vamos a meterlo en contexto. Trabajar hay que trabajar. No me molesta. Quizá me gustan demasiado los billetes y es la única forma que conozco de conseguirlos.

Bueno, me sé de varias otras diferentes, pero son ilegales. Me han dicho.

Lo que no me gusta realmente es lo que conlleva el trabajo. Las Obligaciones.

Eso lo llevo peor que regular. Eso tan rígido de «a tal hora entras y hasta cual hora no sales» no va mucho conmigo.

Quizá me viene de los años de llevar camión. Lobo solitario casi.

Ahora, a día de hoy, entro cuando quiero y salgo cuando me apetece. Bueno, casi.

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Te lo repito; ¿a ti te gusta trabajar?

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