Alguien que estaba a mi servicio (al servicio de mis clientes), lo tenía contratado no cumplió con su cometido deliberadamente
Literalmente las tiró al suelo. En medio de un portal.
Así me lo vendió el agente y los propios vecinos cuando fui a entregarlas yo mismo.
Mira,
Contraté a un chaval que no había sido nunca cartero. No había repartido cartas en la vida.

El error fue esperar que hiciese bien un trabajo que él no sabía hacer. El error no fue suyo, sino mío.
Lo suyo fue no preguntar o pedir ayuda. Que también es error. En este caso menor creo yo.
Al tema, me llama la policía y tengo que ir a comisaría a recoger unas cartas que estaban tiradas en un portal.
No las de ese portal. Las de toda a calle.
De una tacada se quitó como doscientas cartas de encima.
¡Hala!… como quién no quiere la cosa.
El correo es sagrado e inviolable y no se debe dejar tirado en ninguna parte. De ahí la llamada, y el toque de atención, desde Comisaría.
Eso me hizo pensar, darle a la mollera, de cómo hacer que el personal salga a la calle con un mínimo de preparación. No de cómo repartir -que también- sino más bien de cómo llevar las cartas para que se pueda seguir un ritmo adecuado y poder cumplir con el trabajo desde el primer día que se sale a la calle, aunque se vaya sólo.
Un amigo, colega de profesión, me planteó la posibilidad de preparar un audio, que pudiese ser de ayuda tanto a empleados como a empleadores (esa es la idea) para que esa preocupación desaparezca hasta que la persona coja ya más soltura.
Postadata: Te dejo las dos últimas frases de la conversación con el agente:
- Ya sabrá usted lo que tiene que hacer
- Está hecho ya agente. Por un motivo como este no nos vamos a ver más.