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Hoy te voy escribir acerca de las ventajas del correo postal. Y ciertas desventajas.
También de las ventajas del correo electrónico. Y sus inconvenientes.
El correo postal viene siendo usado (sí, aún se usa) desde que los zapatos no tenían cordones.
Es un método conocido por todos (aunque los jóvenes no saben siquiera que existe ni cómo empezar una carta y los datos que debe contener) y cada vez menos usado comparado con el correo electrónico (sirva de ejemplo lo que estás leyendo ahora mismo).

Tiene la ventaja de poder tener siempre un documento «original» en las manos, y que puedes revisarlo tantas veces como necesites. Se puede perder, se puede quemar y el agua puede mandarlo al traste para siempre. Te lo pueden robar también.
En caso de querer guardar todo lo que se recibe en la actualidad se necesita mucho espacio físico y unas condiciones buenas para el papel (no es amigo de la humedad, por ejemplo).
El poder tocar algo a la vez que rememoras momentos sintiéndolo en repetidas ocasiones, no lo ofrece ni el mejor de los archivos digitales. Por lo menos a día de hoy.
Necesitas tan sólo saber abrir un sobre para acceder a su contenido.
Un correo electrónico es más frío (te vuelvo a poner el ejemplo de éste mismo correo que estás leyendo en éste instante). Podríamos decir que es volatil por intangible.
En poco espacio -físico- podrás guardar casi infinitos documentos. Otra cosa es que los sepas organizar para encontrarlo de forma sencilla en caso de necesidad.
A los contenedores de archivos digitales les ocurre o que al papel; tampoco hacen buenas migas con la humedad.
Esos mismos contenedores, llámales discos duros, USB, como quieras. Incluso la nube misma que ahora se lleva tanto (no te quiero recordar a qué precio) son finitos por el hecho de ser materiales físicos.
El contenedor, no el archivo.
Necesitas un aparato eléctrico (electrónico si lo prefieres) para consultar tus documentos. En caso de ser usuario de un espacio en la nube -¿quién no?- es imprescindible una conexión de datos.
Corres el peligro de que algún hacker «asalte la nube» y se haga con tus datos. Al estas cada vez más y más interconectados (todos) es más probable que te pillen. Por un lado o por el otro.
Para acabar una pregunta:
¿Cuantas fotos has perdido desde que usas cámaras digitales?
¿Cuantos CD’s se te han roto?
A mi decenas.
Yo sigo repartiendo cartas. De papel. Y mañana te haré llegar un nuevo correo electrónico.
No vayas a guardarme bajo llave sólo para tí. Comparte éste correo.
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