enviar cartas en tarragona

Creen que está todo bien

Con que solo cambie un dígito puede cambiar todo, hasta el destino

Pues a mí el cartero “de siempre” me las traía a casa.

Esta cantinela la he escuchado decenas de veces.

Una de las veces me la soltó una abuela que se presentó en la oficina a quejarse de que “no le llegaban las cartas de la luz”.

Como no acababa de comprender el porqué no se le entregaban las cartas a la señora pues no la sacabas de que el cartero “de siempre” sí se las daba.

Vive en el campo. Ahí si nos entendimos.

Tanto es así, tan encajonada estaba, que le pedí que me apuntase en un papel su dirección, a ver dónde podía estar el problema para intentar solventarlo.

En el papel escribió lo siguiente:

Camino de la Sombra Fresca S/N

Por descontado el nombre del camino es ficticio, pero te haces una idea.

La respuesta que le ofrecí es la que sigue,

“Señora mía, el cartero “de siempre” que usted dice hacía que le llegasen por que la conoce a usted y conoce exactamente su paradero. Sabe usted que ese camino tiene más de 4 Km de inicio a fin, sin contar ramales. Convendrá conmigo que, si no conoce el paradero exacto y con estas señas, usted misma no sabría volver a casa hoy”.

Ahí ya lo comenzó a comprender. La dirección que ella tenía como habitual no era correcta.

Prácticamente imposible de llegar el correo. Muy importante es actualizar datos regularmente.

Encontrar direcciones diseminadas no te podemos enseñar, aunque si te ayudamos a que sepas como desempeñarte a la hora de repartir (cartas, paquetes o lo que sea que tú repartas) y cuando tengas que lidiar con personas que creen que eren un superhombre o una supermujer.

Ahora me ha venido a la cabeza una situación similar, pero en este caso el “discordante” es el nombre del destinatario. Mañana te lo cuento, que hoy me he extendido un poco.


Publicado

en

por

enviar cartas en tarragona

*Si quieres que te cuenten algo que NO conoces y
SI tienes que saber, lo mismo te interesa apuntarte hoy.

No tengo ningún don especial.
No pretendo convencerte de nada.
Yo simplemente cuento historias.
Una al día.
(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

.

.