Se tiene miedo de perder lo poco que se tiene
Hace unos días, estando en la cola de una estación de servicio, me fije en el usuario que tenía justo delante.
Estaba ya acabando de llenar el tanque del combustible de su vehículo. Una furgoneta pequeña recuerdo.

Me fije en el detalle que, al acabar de salir combustible por la manguera, -la estación es de autoservicio, hay que ponerse en contexto-, levanto la manguera para que terminase de salir toda la gasolina de la manguera.
Incluso la que pudiera encontrarse en la onda que baja hasta el suelo
En el pedazo de tubo que toca al suelo.
Pensé yo que habría 4 gotas ahí acumuladas. Cuatro gotas que habría abonado ese señor. Un chorrito escaso si acaso. Un chorro que, quizás, el consumidor anterior ya había dejado de su propio suministro. No lo sé.
.
Lo que llamó mi atención fue el gesto.
Me fije que rondaría los setenta años el hombre. Viajaba solo.
Comprendí que venía de una época que muchos, afortunadamente, no hemos conocido. Acaso hemos oído hablar de ella.
.
Épocas de postguerras que no he vivido. Días y noches de penurias y hambres en la que se debía aprovechar todo puesto que no se sabía cuándo habría de nuevo.
Ni que decir tiene que estamos hablando de lo material. O no. Acaso hablamos de la vida misma.
.
En este caso, gasolina, es algo material.
.
En otros casos no es material. Te digo de conocimiento y cultura.
.
Una vez se tiene es para siempre. Lo que venga después se le añade.
Con los cursos ocurre lo mismo. Haces haces y siempre lo tienes
.
Además, si es un curso online, siempre puedes repasar lo visto ya.
Una vez y otra.
Aunque hayan pasado meses desde la lección.
Ahí se mantiene, en tu área de usuario