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Lo que dice el Lute un día que me acompaña
Y
Lo que cuento hoy te va a parecer una tontería. Luego te cuento algo verde
A mí me pareció algo absurdo… …en un primer momento. Noo, lo verde no, lo otro
Cuando dejas pasar unos segundos, deja de ser tontería
Quizá sea cosa de la edad. Cuando estás a punto de cambiar de decena -y van varias ya- se mira todo de otra forma

Quizá sea que me lo parece a mí, y, en cambio, a ti te pueda parecer de lo más sesudo
Verás, en mis tiempos de camionero conocí gente buena y gente no tan buena. Del que voy a escribir es de los buenos. Madrileño él, Eleuterio de nombre, aunque, -como no- todos le llamamos Lute
Si no sabes quien era Lute, busca en tito Google y conocerás a uno de los primeros quinquis de España. O eso decían. Tiene una película dedicada y todo el chaval
El Lute, no el de Google, el otro, me acompaña en un viaje corto mientras revisan su camión en un taller. Se sube por el lado del acompañante (por donde sino) y deja caer un:
– ¿Tú no has volcado nunca todavía?
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Más tieso que una mojama, lo miro extrañado mientras añade;
–El día que des media vuelta de campana te vas a quedar sin cabeza. El extintor debe ir colocado en su soporte. Y fuera de la cabina
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Por extensión, comprendo yo, todo debe ir bien colocado, cada cosa en su hueco. Es la mejor fórmula para evitar males mayores
Imagina por un segundo, vuelcas con un vehículo y, todo lo que llevas suelto por la cabina, comienza a dar vueltas contigo. Chocando entre sí. Chocando contra ti
El extintor lo primero. Es lo más pesado. Es lo que más deprisa se desplaza por el habitáculo. Y el que rompe más huesos
Una vez aclarado el asunto, y con un miedo medio atroz en el cuerpo de imaginarme la cabeza con chichones dolorosos te digo donde es difícil que te salgan bultos en la cabeza
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A todo eso, se le podría llamar la sal de la vida
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¿Qué haríamos sin esos “pequeños” sobresaltos?
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