Hoy no escribo acerca de correo postal, que también. Voy a decirte una cosa que descoloca mucho a las personas, antes voy a contarte una cosa de un maestro que tuve.
Sabes que fui conductor de camión muchos años. Casi siempre llevaba un frigorífico, era como una nevera o refrigerador con ruedas. Grandes. Las ruedas.
Hubo un momento que cambié de empresa. No llevaba frigo.

Llevaba un volquete.
Iba por las obras. Les llevaba hierro corrugado.
Aquí lo conocemos como varillas de forma común.
Un compañero, ¡hola Jóse Ángel!, me enseñó la forma segura de hacerlo.
La de descargar la mercancía. De lo otro le hubiese podido enseñar algo yo a él, seguro.
Jóse Ángel no fuma, peeeero si le ofreces tabaco no se enfada. No, no se molesta. Se da media vuelta y te dice que acaba de tirar el suyo hace nada.
Son salidas, respuestas que descolocan. Máxime cuando ves el suelo limpio. Sin colilla alguna.
Es como cuando te preguntan si tienes cerillas, por ejemplo, si respondes afirmativamente. Pero no te mueves.
Esto descoloca.
Yo mismo, al llamar a un portal siempre suelto la misma cantinela –Cartero, buenos días.
Y hago silencio.
Los hay que se quedan en silencio y me preguntan –¿Y que quieres que haga?
O sea, damos, doy por sentado que al decir la palabra cartero se sobreentiende lo que espero que hagas. No siempre es así.
Mira,
A mi hijo le molesta mucho comer pizza conmigo. Pizza o similares.
Siempre llega el momento en que le pregunto si quiere pan.
¿Pan con la pizza?
¿Quién come pan con la pizza?
La cara que pone mientras procesa la información, no tiene precio.
Te animo a probarlo y, si tienes alguna de tu cosecha, me la hagas saber.
Te deseo un bonito domingo puesto que te escribo estas líneas en domingo.
Ah, gestiono correspondencia