Hola, hace unos días te escribí despotricando y pataleando acerca de un suceso ocurrido con un funcionario.
Hoy te escribo para lo contrario y, para que quede algo así como mayor constancia, voy a decirte el lugar incluso.
Así como el otro día, la semana pasada creo recordar, tuve una pataleta (por que no podía ser otra cosa) con una funcionaria de Correos de la oficina de Sta Margarida i Els Monjos, hoy mi agradecimiento va dirigido a otra funcionaria del mismo cuerpo. Esta vez de Barbastro.
Si no sabes ubicar las localidades, siempre te queda googlemaps.

No voy a decir el nombre de la persona que me atendió porque no tengo su permiso para hacerlo, pero si voy a decir que se desvivió desde el primer instante para solucionar la incidencia.
Un problema que inicié yo sin queriendo.
Resulta que, comprobando el estado de un envío a dicha localidad, por lo visto y sin darme cuenta (por las putas prisas mayormente) hice clic al botoncito de «retornar al remitente».
Cuando me dí cuenta del desaguisado -ya había pasado más de una hora entre pitos y flautas- intenté ponerle remedio.
No encontraba la forma de anular la acción.
Es más, no existe la opción de deshacer.
No me quedó otra que llamar por teléfono a Huesca (recuerda que vivo en Tarragona) para entonar un mea culpa y buscar una solución que no fuera la única que tenía a mano; el retorno de la carta.
La muchacha lo intentó de todas las formas posibles y no había manera. Yo por mi parte seguí buscando una vía de escape.
No había solución.
Bueno, sí la había. En concreto dos salidas había. Una la involucraba más a ella todavía, pero la ofreció. Un tanto para ella.
Plan B. Redactar el pedido de nuevo. No te quepa la menor duda que con ésta opción se tenía que abonar el envío de nuevo. Visto que ella había hecho los posibles para hallar la solución no dudé en abonar el nuevo envío.
De esta forma nos ahorrábamos (en realidad me lo ahorraba yo y mi cliente, que no sabía nada del suceso, todo hay que decirlo) el regreso de la carta y se ganaban un mínimo de 5 días en su entrega. Entre la ida y la vuelta pasaba una semana con sus festivos con la tontería de un clic de lo más tonto. Tonto por mi parte, claro está.
Se generó un nuevo código de barras y se hizo llegar a la oficina de Correos de Barbastro vía email y ¡solucionado!
Ya no despotrico ni pataleo, al contrario. Eso sí, se confirma que cuando te encuentras a lo que yo llamo eltontolagorra no se avanza, en cambio, si encuentras al funcionario que le gusta su trabajo y ayudar al cliente la cosa fluye.
En sendITi intento ser de los segundo todo y que no soy funcionario.
Ah, en el caso de la primera funcionaria (que no fue error mío, sino que no se encontraba un envío), te recuerdo que todo eran pegas. Desde que el código de barras no era de la empresa cuando son ellos mismos quienes lo suministran hasta que estaba atendiendo en ventanilla poniendo a cada paso más y más pegas para acabar sin coger el teléfono. Supongo que se veía mi número en la pantalla.
Ahí queda eso. ¡Gracias Barbastro!
Ah2 El plan A era llamar a la Central y que le concediesen permiso para modificar el envío.
Mas abajo tienes un formulario. Puedes usar ese formulario para suscribirte y formar parte de mi lista. Algún regalo te llevas. Seguro.