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Después de los años, yo también
El orgullo que me llegó al ver a mi antiguo profesor -uno de ellos- de secundaria que le iba a dar clases a mi hijo
En la reunión previa al inicio del curso asistí en calidad de progenitor. Para saber quiénes iban a ser los encargados de la educación de mi hijo en la escuela
Allí, en el estrado había un grupo de personas. Profesores y personal del centro. Entre ellas reconocí a varias de ellas, de manera especial a una de ellas; Don Roberto Iglesias

En mi preadolescencia fue profesor mío. Deseé que se encargase él mismo de la tutoría de mi hijo pequeño
Recuerdo la entrada de ese profesor, siempre educado, siempre calmado, aunque alerta. Fumaba mucho, (ahora ya no). En aquellos tiempos se fumaba en todas partes; en los colegios, en las farmacias, en los cines…
Don Roberto era uno de los que daban la clase con el cigarrillo en la mano, dando caladas a la vez que te explicaba la ortografía y los verbos de la lengua francesa. También aportaba lo suyo en Ciencias Naturales
Ese mismo año se jubiló. Mi niño aún cursaba primaria y sólo lo tuvo, de tutor, uno de los cursos. Iban agrupados los cursos de dos en dos (se organiza la enseñanza primaria en tres ciclos de dos años cada uno: el ciclo inicial (6-8 años), el ciclo medio (8-10 años) y el ciclo superior (10-12 años); cada dos años se subía de nivel y se cambiaba de profesor y, a veces, de compañeros incluso
Estuvieron juntos la primera mitad del ciclo medio. Me acuerdo mucho Don Roberto, y me consta que él también de mí
Me enseñó, nos enseñó a tener curiosidad y es muy importante no perderla
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